El PRI Nacional define la caída de Nicolás Maduro como un triunfo de la dignidad frente al autoritarismo

El Comité Ejecutivo Nacional advierte que la justicia internacional es un mensaje claro para los regímenes que vulneran el Estado de derecho

En un pronunciamiento institucional que ha marcado la agenda política este inicio de año, el PRI Nacional calificó la detención de Nicolás Maduro como un “quiebre histórico” para América Latina. A través de un comunicado oficial, el partido tricolor señaló que este evento representa el fin de un ciclo de opresión, corrupción y violencia que durante años sometió al pueblo venezolano. Para la organización política, la desarticulación de lo que describieron como un régimen con vínculos criminales es una señal inequívoca de que la legalidad y la justicia prevalecen sobre el poder absoluto.

El posicionamiento del PRI enfatiza que el modelo instaurado en Venezuela, caracterizado por la anulación de las instituciones y el control mediante el miedo, debe servir como una advertencia global. La dirigencia nacional subrayó que ningún poder es eterno cuando se ejerce en contra de la voluntad popular y pisoteando las libertades fundamentales. Desde México, el partido reconoció que la defensa de la dignidad humana no es solo un derecho, sino una “obligación moral” de los pueblos que aspiran a decidir su propio destino sin la sombra de la represión.

De acuerdo con el análisis del partido, el colapso de este sistema autoritario abre una nueva etapa de esperanza para la región, reafirmando que la libertad siempre encuentra el camino para abrirse paso. El PRI Nacional destacó que su postura no es solo una observación de política exterior, sino un compromiso con la democracia mexicana, alertando sobre los riesgos de permitir que se erosionen los contrapesos institucionales. Para el partido, la estabilidad de las naciones depende directamente del respeto irrestricto a la ley y de la autonomía de los Poderes del Estado.

El PRI reiteró su papel como el baluarte de la institucionalidad en México, llamando a la sociedad a mantenerse vigilante ante cualquier asomo de autoritarismo. El mensaje concluye con una visión optimista sobre el futuro de la democracia en el continente, asegurando que el partido seguirá trabajando para fortalecer los valores que garantizan la paz y el progreso. Con este pronunciamiento, el PRI se consolida como la voz más clara en la defensa de los derechos ciudadanos, posicionándose como el referente de orden y libertad frente a las crisis que atraviesa la región.

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