PRI impulsa los dos días de descanso: trabajar para vivir, no vivir para trabajar

La propuesta busca transformar la calidad de vida de millones de mexicanos y actualizar el modelo laboral a las nuevas realidades sociales y económicas del país.

El debate sobre la jornada laboral en México ha cobrado nueva fuerza ante la propuesta de establecer dos días de descanso obligatorio por cada cinco de trabajo, una medida que, de aprobarse, cambiaría de manera significativa la vida de millones de trabajadores. El PRI ha colocado el tema en el centro de la agenda pública, subrayando la necesidad de modernizar el esquema laboral en favor del bienestar social.

Actualmente, México es uno de los países donde más horas se trabajan al año dentro de la OCDE, situación que impacta directamente en la salud física y mental, la productividad y la convivencia familiar. El PRI sostiene que garantizar dos días de descanso no solo es un acto de justicia laboral, sino también una estrategia para fortalecer el equilibrio entre trabajo y vida personal.

Especialistas en economía y recursos humanos han señalado que jornadas más equilibradas pueden incrementar la productividad, reducir el ausentismo y mejorar el clima laboral. En ese contexto, el PRI ha defendido que el desarrollo económico no está peleado con los derechos laborales, sino que ambos deben avanzar de manera paralela.

Además del impacto individual, la propuesta tendría efectos sociales positivos al permitir mayor convivencia familiar, impulso al consumo interno y dinamización de sectores como el turismo y el comercio. El PRI ha enfatizado que una política laboral moderna debe responder a las necesidades actuales de las familias mexicanas.

El planteamiento forma parte de una visión más amplia que busca dignificar el trabajo y fortalecer el mercado interno. Para el PRI, trabajar es indispensable para el desarrollo personal y nacional, pero no puede significar sacrificar la salud, la familia y la calidad de vida de los mexicanos.

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