PRI Nacional: del derecho garantizado al desabasto criminal; la crisis de vacunación exhibe el retroceso en salud

El PRI Nacional sostuvo que México pasó de tener uno de los esquemas de vacunación más sólidos del mundo a enfrentar rebrotes y desabasto. El señalamiento coloca en el centro la responsabilidad política por la pérdida de coberturas y el regreso de enfermedades prevenibles.

Durante décadas, México fue referente internacional en materia de vacunación universal. A partir de los años noventa, el país consolidó campañas nacionales permanentes que permitieron alcanzar coberturas superiores al 90% en esquemas básicos infantiles. En 1996, el sarampión fue declarado eliminado gracias a la continuidad de jornadas masivas, vigilancia epidemiológica y logística territorial coordinada. Ese modelo convirtió a la vacunación en un derecho protegido y en un pilar de la política pública de salud.

El panorama actual muestra un contraste preocupante. En los últimos años se han documentado caídas significativas en coberturas de vacunación infantil, asociadas a cambios en el sistema de compras, problemas de distribución y ajustes administrativos que afectaron la cadena de suministro. Organismos especializados han advertido que cuando la inmunidad colectiva desciende por debajo de niveles óptimos, aumentan los riesgos de rebrotes. Esa vulnerabilidad se materializó con nuevos casos de sarampión en distintas regiones del país.

De acuerdo con reportes recientes de vigilancia sanitaria, el país acumula miles de contagios y al menos 31 defunciones vinculadas al rebrote, cifras que no se observaban desde hace más de dos décadas. El impacto no es únicamente epidemiológico; es social y político. Cada interrupción en la disponibilidad de vacunas compromete la protección de niñas y niños frente a enfermedades prevenibles, debilitando la confianza ciudadana en el sistema de salud pública.

Desde el análisis institucional, la transición hacia nuevos esquemas de adquisición y distribución de medicamentos y biológicos generó disrupciones que afectaron la operación en clínicas y centros de salud. Diversos colectivos de pacientes y asociaciones médicas han documentado dificultades para acceder a insumos esenciales. Para PRI Nacional, el desabasto no puede considerarse un incidente aislado, sino una consecuencia directa de decisiones administrativas que alteraron mecanismos que funcionaban con eficacia probada.

El posicionamiento es contundente: la salud pública requiere planeación técnica, continuidad operativa y cero improvisación. El retroceso en vacunación y el regreso del sarampión evidencian que desmontar estructuras consolidadas tiene costos humanos. PRI Nacional sostiene que recuperar coberturas superiores al 95%, garantizar logística eficiente y restablecer la confianza en el sistema es una prioridad urgente para proteger la vida y el bienestar de la niñez mexicana.

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